ESCRITURA

  La invención de la escritura hacia el 3000 a.C. determina el comienzo de la historia egipcia más que cualquier otro cambio. De igual modo, la posibilidad de leer y escribir diferencía a las culturas principales del Próximo Oriente de las culturas contemporáneas, abriendo nuevas posibilidades en la organización social así como en la transmisión, y a veces en la crítica del conjunto, cada vez mayor, del conocimiento recibido. Sólo que la escritura era compleja y la capacidad de leer y escribir quedaba limitada a una minoría. Hasta la difusión de la escritura alfabética, la sociedad no pudo explotar todo el potencial que la escritura suponía.

    No parece que existiera en Egipto una clase noble ilustrada, formando un grupo aparte, como el que formaría después la aristocracia terrateniente. Todas las personas de clase superior hacían la carrera de amanuense como funcionarios, jefes del ejército y sacerdotes. También los faraones sabían leer y escribir. Entre los títulos administrativos, los más altos no aluden a la escritura, pero sabemos por las representaciones que tales personajes sabían escribir, habían superado el nivel de conocimientos en que la escritura era la ocupación principal, pero no la habían dejado al margen. En todas las esferas, el saber escribir constituyó la base de la organización oficial.

     Un escriba o amanuense era instruído por otro escriba en esa su primera ocupación, y los hijos de las familias principales podían iniciarse en el oficio desde muy jóvenes, tal vez hacia los doce años. Tras su instrucción o en un período posterior, el amanuense iba ascendiendo gradualmente en la jerarquía administrativa. Es probable que los primeros conocimientos los adquiriesen antes de ocupar un puesto de trabajo. En Deir el - Medina, la única escuela de la que poseemos testimonios, la instrucción inicial parece haber consistido en copiar pasajes de un texto jeroglífico cursivo llamado el " Libro de Kemyt ". Después, el amanuense pasaba a las obras clásicas de la literatura y tras haber sido promovido a un empleo, se iniciaba en los diversos géneros literarios de la época, como modelos de cartas, composiciones satíricas, poemas y panegíricos que debieron ser los ejercicios cotidianos propuestos por los maestros. Se ha conservado un número sorprendente de tales prácticas, lo cuál sugiere que quizá se depositaban en las tumbas de sus propietarios.  

    La estética del texto era un importante criterio para la colocación de los signos con respecto a los otros. Los antiguos egipcios intentaron eliminar los espacios vacíos en el texto las veces posibles (horror vacui). Al fin, ellos dividían las líneas de texto en cuadrados en los cuáles los signos eran armonizados.


FASES HISTORICAS DE LA ESCRITURA EGIPCIA

    Cualquier lenguaje sufre a lo largo de los años cambios más o menos significativos y el egipcio se desarrolló a lo largo de más de 3000 años, por lo que con más razón debemos hacer una división cronológica. En algunos casos, el lenguaje hablado se encontraba claramente diferenciado del escrito, y la evolución no era la misma para uno que para el otro. Los vamos a clasificar en seis períodos históricos:

Arcaico : Períodos Protodinástico y Tiníta ( 3200-2686 a.C.).
Antiguo : Pertenece al Imperio Antiguo ( 2686-2040 a.C.).
Medio : Corresponde al lenguaje escrito del I Período Intermedio y el Imperio Medio. Este período es considerado como el clásico y se mantuvo en literatura, textos religiosos e inscripciones monumentales hasta la llegada de los griegos (2173-1786 a.C.).
Nuevo : Es el período en el que se produce una evolución del lenguaje hablado. Sin embargo en escritura se sigue empleando el egipcio medio (o clásico). En este período hay que hacer un paréntesis en el período de Amarna en el que se empleó el lenguaje hablado en los textos literarios, pero no en los religiosos que siguieron escribiéndose en clásico (1552-664 a.C.).
Demótico : Es una continuación del nuevo, que se mantuvo hasta bien entrado la época romana ( 664 a.C.-600 d.C.).
Copto : Es la última fase, y permaneció hasta el siglo 3 d.C. con la llegada del árabe.

TIPOS DE ESCRITURA

    Cuando se habla de escritura egipcia siempre se piensa en los jeroglíficos, pero no existía un único tipo de escritura. A lo largo de la historia egipcia, se desarrollaron tres tipos:

    Jeroglífica o jeroglífica monumental, usada en inscripciones de monumentos y decoración. Es el tipo de escritura más antiguo y más complejo. Se empleó desde el 3100 a.C., fecha aproximada del primer papiro conocido y el 394 d.C. Era un tipo de escritura sagrada, llamada "escritura de la palabra de dios", y como tal se empleaba en sarcófagos, tumbas, monumentos y esculturas, y se representaba con gran detalle. La palabra jeroglífico deriva del griego "ta hieroglyphica" que significa "las letras talladas en piedra" y se debe a la asociación de los jeroglíficos con las inscripciones monumentales. A pesar de que algunas personas, además de los escribas, la sabían leer y escribir, la escritura jeroglífica era la más desconocida y estaba reservada a muy pocos. Se escribía en cualquier sentido (excepto de abajo a arriba) y en líneas o columnas.

    Hierática. Surgió como escritura abreviada de la jeroglífica cursiva. Lógicamente el sistema jeroglífico no era apropiado para escrituras rápidas y ésto motivó el nacimiento de la escritura hierática, muchos más fluída y estilizada. Era más sencilla que la jeroglífica por lo que se podía emplear en textos religiosos y es la más utilizada sobre papiro. Era la escritura empleada por los escribas (que no estaban obligados a conocer la jeroglífica) y por los sacerdotes en copias literarias. El término proviene del griego "hieratika" que significa sacerdotal. La escritura hierática puede siempre transcribirse en jeroglíficos, si bien el resultado no es el mismo que cuando se compone un texto originariamente en jeroglífica.

     La jeroglífica cursiva desapareció en torno al año 1000 a.C. mientras que la hierática se utilizó en textos religiosos hasta fines de la civilización egipcia. También se empleaba en textos científicos y obras literarias. Era un tipo de escritura muy útil en papiros y ostracas. El texto se escribía en tinta negra con una caña afilada. La tinta roja se empleaba como remarcación de determinados apartados. A pesar de que la hierática temprana se escribía, como la jeroglífica, en líneas o columnas indistintamente, a partir de la XII dinastía los textos aparecen sólo en líneas y siempre de derecha a izquierda. Los textos más antiguos pertenecen a la V dinastía. Durante el período romano todas las obras funerarias se escribían en hierático o en demótico. En el III Período Intermedio algunas inscripciones monumentales se realizaron en hierática, que ya entonces se había vuelto hacia la jeroglífica con trazados más redondeados.

     Esta evolución dió lugar a la escritura "hierática anormal" empleada durante los siglos IX a VII a.C en la región de Tebas y al demótico del Bajo Egipto. Más tarde, con Psamético I, el "hierático anormal" perdió importancia en favor del demótico que se convirtió en escritura oficial. Durante lo Ptolomeos se restringió su uso a textos religiosos, mientras que para los documentos se empleaba el demótico.

LOS SIGNOS EGIPCIOS

    Los jeroglíficos pueden dividirse en dos categorías: signos con un valor pictórico (ideogramas) y los signos con un valor fonético (fonogramas).

  1. Ideogramas
      
        Ideogramas son signos que definen el objeto que está pintado. Ellos son ejemplos directos de un objeto o de una acción. Algunos signos tienen un valor simbólico. Los jeroglíficos son ejemplos claros de los ideogramas. Esos signos comunican las siguientes ideas:
    • (a)cara
    • (b)andar, correr
    • (c)casa
    • (d)pato

        Los ideogramas pueden designar objetos y conceptos concretos. Estos no pueden comunicar conceptos abstractos como hijo, amor o largo. Para designar esos conceptos los egipcios hacían uso de los fonogramas.

  2. Fonogramas

         Fonogramas son signos que indican un sonido sin ninguna relación con el objeto que designan. La palabra por ejemplo hijo suena como la palabra pato. Y el signo (d) es usado para las dos palabras. Dependiendo del contexto es usado como un fonograma (hijo) o como un ideograma (pato). Los fonogramas son signos que no tienen valor ideográfico pero usan varias consonantes.

  
LITERATURA


    La literatura egipcia está orientada hacia la vida de ultratumba, como los textos de las pirámides, los textos de los sarcófagos y principalmente el Libro de los Muertos. Esta literatura se conoce con el nombre de literatura sagrada, pero también existe la literatura filosófica o sapiencial como Las Máximas de Ptahotep, en donde se exponen los principios de la sabiduría del mundo. Este filósofo tuvo seguidores y así tenemos Los Proverbios de Gemni y Los Proverbiois de Duaf.

    
 Hasta el siglo XIX se desconocía el significado de la escritura egipcia y los historiógrafos tenán que basarse en Herodoto, en Manetón, en Diódoro de Sicilia, etc., pero cuando en 1799 Napoleón Bonaparte realizó la campaña de Egipto, el comandante Boussard encontró en la población de Roseta una piedra trilingüe, o sea, con tres inscripciones. Esta piedra pertenecía al siglo II A.C. y era un decreto del faraón Ptolomeo Epífanes.

    El primero que inició la transcripción fue el inglés Tomás Young y años después un profesor de la Universidad de Grenoble llamado Juan Francisco Champollion descrifró la piedra de Roseta el 14 de Septiembre de 1822. Con este descubrimiento se inició la egiptología que luego continuarían Mariette, Maspero y Meyer.

OBRAS LITERARIAS

    Una de las primeras y mas relevantes muestras de lo anterior las tenemos en los escritos de contenido mágico, mítico, cosmogónico o religioso, escritos que se plasmarían en los denominados inicialmente "Textos de las Pirámides", más tarde "Textos de los Sarcófagos" y finalmente en el "Libro de los Muertos", unos textos que en conjunto plasman tanto descripciones de rituales funerarios o fórmulas para transitar con éxito el largo y tortuoso sendero por el Más Allá, como encantamientos para proteger de los peligros representados por determinadas fuerzas o entes maléficos. Ejemplos adicionales de esta clase son: "El Libro de las Puertas", "El Libro de las Cavernas" o "El Libro de la Duat", breves ejemplos sin duda, entre los que cabría añadir descripciones mitológicas (como la lucha entre Set y Horus, o el intento de destruir la humanidad por parte de la diosa Sejmet) o himnos de indudable belleza destinados a elogiar a muchas de las deidades en las que tan profundamente creían.

    Otros géneros importantes y destacados son aquéllos que tienen un contenido épico y biográfico, géneros en los que se puede comprobar por su redacción, que la presumible precisión histórica que los caracteriza, se ha dejado claramente de lado en aras de un elogio a todas luces bastante idealizado de los protagonistas. Muestra de esta clase es el famoso "Poema de Pentaur" (en el que se narra la batalla de Qadesh en la que Ramsés II se enfrentó a los hititas), así como el extenso número de biografías existentes de un surtido de personajes.

    Especialmente interesantes y variados son los conocidos cuentos o novelas de aventuras, en los cuáles, en un estilo hábil, rico y elegante, se narran sucesos que tienen un contenido más real que inventado. El prototipo mas destacado de estos es: "La Historia de Sinuhé", la cuál debió gozar de una gran fama en su momento (a juzgar por el amplio número de copias encontradas de ella). También caben citar "El Cuento del Náufrago", "El Cuento de los Dos Hermanos", "Keops y los Magos", "El Príncipe Predestinado", o "El Campesino Elocuente".

    Otro tipo de literatura era la que manejaba conceptos filosóficos. Entre ellas podemos destacar "Las Máximas de Ptahotep", "Las Instrucciones de Merikaré", "Las Enseñanzas de Amenemope" o "Las Enseñanzas de Ani", "Las Lamentaciones de Ipuwer", "El Diálogo de un Desesperado con su Alma", o "La Sátira de los Oficios".

    Respecto al terreno de la poesía, trataban temas de amor y el tema de la muerte, el Más Allá, se incita por todos los medios a los posibles lectores a vivir la vida con auténtica pasión y a disfrutar de los placeres que ésta ofrece sin límites. Ejemplos de ella son: "El Canto de los Arpistas" o "Los Cantos de Amor".
   
    Para finalizar, existía una forma especial y curiosa de literatura: era el llamado género epistolar, el cuál se plasmaba en las denominadas "Cartas a los Difuntos", unas misivas destinadas a los fallecidos y en las que se exponían desde sencillos saludos, hasta la petición de explicaciones por males que presuntamente el difunto pudiera estar causándoles a los vivos, pasando por la exposición de problemas legales o peleas domésticas.

  
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