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Martes, 19 de Septiembre del 2017

ACERCA DE LA UAG - Reseña Histórica

La Educación y la Justicia Social en la Filosofía de la UAG


Algunos valores éticos, políticos y filosóficos del acervo doctrinario de la Universidad Autónoma de Guadalajara quedan muy claros en esta semblanza histórica, por haber constituido ideas-fuerza de su fundación, pero es menester ser más precisos en el exacto concepto universitario del derecho a la educación de todo ser humano. Dice a este respecto el ideario de la U.A.G.
La naturaleza del hombre ha sido dispuesta de tal manera que durante un periodo relativamente largo de su vida dependa totalmente de sus padres para sobrevivir y para lograr procurarse lo necesario para la vida física, lo cual es muy diferente a lo que sucede con muchas especies de animales en las cuales los hijos son autosuficientes casi desde el primer momento de su vida o por lo menos muy tempranamente.
 
 Procesión académica durante el acto de conmemoración del LX aniversario de la UAG.

Por ello es la familia quien tiene el deber y el derecho, primariamente, de educar al hombre, especialmente en las primeras épocas de su vida. Este derecho es inalienable e inviolable, pues los hijos son como una proyección de los padres y su misma continuación; por otra parte, nadie como los padres será capaz de amar a la prole, de aquí que ellos sean insustituibles en los primeros años de la niñez.
Y si bien es cierto que la familia tiene primariamente el derecho de educar a la prole, no lo es menos que el Estado pueda y deba auxiliar a aquélla también en el aspecto educativo.

Así pues, se reconoce a la Familia prioritariamente y en el Estado su respectivo derecho a la educación, aspirando a que entre las dos sociedades no existan pugnas ni extralimitación de funciones, antes bien, colaboración estrecha y armónica en la labor educativa.

Como a diario se ve, el Estado por sí solo no puede sostener la pesada carga educativa y por lo mismo es necesario que no estorbe la acción de los particulares en el renglón educativo.

En caso de que determinados padres de familia, bien sea por irresponsabilidad, por falta de medios o por cualquier otro motivo se vean imposibilitados en el cumplimiento de su misión educativa, el Estado puede y debe suplir tal defecto de la familia y remediarlo con políticas adecuadas, y de acuerdo con los derechos naturales de esos hijos desvalidos.

Aunque la educación debe alcanzar a todos los hombres que componen la sociedad, deberá proporcionarse especialmente a la juventud, pues ésta es un renuevo de la sociedad, que sustituirá a los adultos en todas sus funciones y de entre ellas saldrán los futuros dirigentes de dicha sociedad.

La juventud es, entre todas las edades, la más especialmente peligrosa; pero, al mismo tiempo, la más prometedora, ya que es la época de desarrollo, de ideales, de energía y vitalidad. Lo que se siembre en el hombre en esta edad será lo que se coseche en la madurez. Si se educa correctamente a la juventud, la sociedad perpetuará en ella nuestra cultura y civilización. Si se le educa indebidamente, la juventud misma se encargará de destruir aquella civilización y cultura que son garantía para la Patria de prosperidad y grandeza.

Y la educación así adquirida, señala el Rector Antonio Leaño, debe retribuirse a la sociedad mediante el ejercicio de la justicia social, que junto con los principios de libertad y propiedad son la trilogía de valores que sustentan el orden social.

En sus lecciones sobre la materia, el maestro Leaño suele analizar primeramente la dinámica de la economía, la tecnología y el orden jurídico orientados hacia la producción de riqueza que habrá de distribuirse con equidad entre los factores de la producción para "garantía de mayor bienestar individual y colectivo" puesto que "las sociedades más perfectas son las que permiten equilibrar los derechos del hombre con el interés social".

Contrapone luego el sistema de libertades al colectivismo para subrayar la verdad históricamente comprobada de que sólo la iniciativa privada es capaz de ofrecerle al hombre la satisfacción de sus necesidades y su acceso a niveles de desarrollo integral, aunque sin descartar los aspectos convenientes de la economía mixta como la que prevé nuestra Constitución.

Llega al fondo de la cuestión al plantear la estrecha correlación entre justicia social y libertad individual, que ha sido el nudo gordiano de todas las revoluciones a partir de la Francesa, y al explicarlo, denuncia los sofismas del marxismo que con el anzuelo de apropiarse de los bienes productivos para "alcanzar lo justo" lleva a los pueblos a la esclavitud totalitaria.

"Sin libertad la justicia es una entelequia y sin justicia la libertad es una quimera", precisa el único cofundador vivo y activo de la Universidad Autónoma de Guadalajara, en notable síntesis que hace ver lo determinante e indisoluble de ambos principios en la búsqueda de la sociedad perfecta, concluyendo en que la historia, verdadero juez imparcial de las ideologías, se ha encargado de demostrar que el socialismo marxista es el sistema condenado a desaparecer".

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