Martes, 19 de Septiembre del 2017

ACERCA DE LA UAG - Reseña Histórica

La Reforma. Motivos fundacionales:

La reforma del artículo 3º. de la Constitución

Durante el último año de la presidencia del general Abelardo Rodríguez, quien esporádicamente manifestó su desacuerdo a las violaciones constitucionales, el tema de la educación socialista pasó de la universidad a todas las áreas sociales y ya desde diciembre de 1933 se habla de la existencia de un proyecto de ley con ese propósito atribuido a la diputación de Jalisco. En enero de 1934 diputados y senadores declaran que la reforma la presentará el Partido Nacional Revolucionario por conducto del Instituto de Estudios Económicos; en marzo se habla de que el proyecto se trasladará a la siguiente Legislatura con intervención de la Secretaría de Educación Pública y en junio el propio PNR declara que se prepara para desarrollar intensas actividades en todo el país a fin de realizar los acuerdos del Plan Sexenal en el que la educación primaria y secundaria se basará en las doctrinas socialistas.

El Jefe Máximo de la Revolución, Plutarco Elías Calles, cuya palabra era ley, advirtió que no obstante la alharaca provocada por las organizaciones controladas por el Estado en preparación a la implantación de la enseñanza marxista, el grueso de la sociedad civil la rechazaba, diciendo que era sólo un puente para el establecimiento del comunismo en México, por lo que decidió intervenir personalmente en uno de los campos más álgidos de la confrontación: Guadalajara, donde los universitarios propulsores de la autonomía y libre cátedra tenían controlada la federación estudiantil e ilustraban al pueblo, en plazas y centros de reunión, sobre los graves riesgos de que el país aceptara la educación socialista.

El 20 de julio de 1934 Calles habló al pueblo de Jalisco expresamente sobre la reforma al artículo 3º. de la Constitución. Era sólo un ex presidente, pero todos sabían que su autoridad era absoluta sobre los poderes y que ya había designado a Lázaro Cárdenas como su sucesor. Su mensaje fue conocido como el "Grito de Guadalajara" y dijo, entre otras cosas, que "los eternos enemigos de la Revolución la acechan y tratan de hacer nugatorios sus triunfos... es necesario que entremos al nuevo periodo de la revolución, que yo le llamaría el periodo de la revolución psicológica; debemos entrar, apoderarnos de las conciencias, de la conciencia de la niñez, de la conciencia de la juventud, porque la niñez y la juventud deben pertenecer a la Revolución... no podemos entregar el porvenir de la Revolución a manos enemigas. Con toda la maña los reaccionarios dicen que el niño pertenece al hogar, que el joven le pertenece a la familia; doctrina egoísta, el niño y el joven pertenecen a la colectividad..."

Calles seguramente, no conocía a su contemporáneo Gramsci, pero su propuesta era la misma: el apoderamiento por el marxismo de la razón, que por naturaleza es crítica y libre.

Después de tan graves afirmaciones la juventud de Guadalajara reafirmó su convicción libertaria la maquinaria oficial aceleró la marcha de la reformay el día 23 la Comisión legislativa, encabezada por los diputados Alberto Bremauntz y Alberto Coria, entregó al Congreso su proyecto de enmienda constitucional, publicándolo la prensa dos días después. En su punto crucial decía: "La educación que se imparta será socialista en sus orientaciones y tendencias pugnando porque desaparezcan prejuicios y dogmatismos religiosos y se cree la verdadera solidaridad humana sobre la base de una socialización progresiva de los medios de producción económica". Apenas conocido el proyecto dentro y fuera del gobierno la pregunta era ¿A qué tipo de socialismo se refieren? ¿Hasta dónde se quiere llegar con la socialización educativa? ¿Van a la implantación del comunismo, como en Rusia?... así lo cuestionaba un editorial de Excélsior de ese día. El 31 de julio la rectoría de la Universidad Nacional declaró que se oponía al proyecto por ser dogmático y porque coartaba la autonomía establecida. La secundaron de inmediato el Consejo Universitario y la Federación Estudiantil que junto con los universitarios de Guadalajara, Durango y Monterrey iniciaron huelgas de protesta por la socialización de sus casas de estudio. Igual ocurrió con la prensa independiente. El diario El Informador de Guadalajara dijo en su editorial del 2 de agosto: "Nuestra Constitución no es de carácter socialista, (no determina que México es una República Socialista) sino liberal y democrática; por lo mismo no se puede comprender por qué la escuela debe adoptar aquel principio político frente a un régimen que no lo es, porque la Constitución, por el hecho de fijar los derechos del obrero y dar reglas para la práctica de cultos religiosos de cualquier confesión, no es propiamente socialista..."

Un segundo proyecto de reformas propuso "La Educación socialista desde el kinder hasta la universidad" aclarando que "El socialismo por el que pugnan es el Socialismo Científico y encauzamiento para implantar el Estado socialista". Dentro del PNR la polémica fue estremecedora y de sus comisiones salió la propuesta de "excluir a la universidad privada de la educación socialista", como ocurrió al final.

En su redacción definitiva, aprobada por el Senado el 11 de octubre de 1934, el primer párrafo del artículo tercero dice:
"La educación que imparta el Estado será socialista y, además de excluir toda doctrina religiosa, combatirá el fanatismo y los prejuicios, para lo cual la escuela organizará sus enseñanzas y actividades en forma que permita crear en la juventud un concepto racional y exacto del universo y de la vida social".

El educador Alvear Acevedo comentó: "Nunca la tendencia a la concentración del poder, en materia educativa, tuvo tales caracteres de monopolio, de estatismo y de negación rotunda de derechos particulares".

La ley estaba aprobada, pero ¿cómo aplicarla? Vicente Lombardo Toledano, Narciso Bassols, Ignacio García Téllez, Alejandro Gómez Maganda y otros encabezaban reducidos grupos capitalinos de estudiosos del marxismo, como Alberto Bremauntz en Michoacán, Tomás Garrido Canabal en Tabasco y José Guadalupe Zuno, Margarito Ramírez y Enrique Díaz de León en Jalisco, pero la casi totalidad del magisterio estatal no tenía la menor idea sobre el materialismo histórico-dialéctico que debería estar en la base de sus enseñanzas.

El ameritado profesor Rafael Ramírez, Jefe del Departamento de Escuelas rurales de la Secretaría de Educación Pública, dijo inocentemente al presidir una convención de maestros en 1935: "La escuela socialista que andamos buscando ahora con tanto anhelo y para lo cual no hemos podido formular la doctrina todavía, ni hemos encontrado aún las prácticas que deban integrarla, estén seguros señores maestros, de que ella existe..."

Para estas alturas, el poder y la voluntad política no eran ya de Calles, sino de Cárdenas, quien declaró que "la escuela socialista parte de la abolición del régimen económico individualista para sustentar la urgente necesidad de una economía colectivizada". Más claro no pudo haber sido.

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