Campus Digital Universidad Autonoma de Guadalajara
Martes, 19 de Septiembre del 2017

ACERCA DE LA UAG - Reseña Histórica

Nace una universidad pobre pero henchida de ideales

El acuerdo adoptado de que los estudiantes opuestos a la educación socialista fundarían su propia universidad, sin ningún apoyo estatal, dejó al gobernador convencido de que había triunfado su causa porque creía que el proyecto era absolutamente irrealizable y que los estudiantes habían aceptado un imposible, al tiempo que Carlos Cuesta y compañeros tenían esperanzas de que la buena voluntad de la comunidad universitaria y la sociedad civil estarían de su parte, como en las manifestaciones, para apoyarlos. Y no se equivocaron.
Edificio en Nuñez 28, primera sede de la Universidad.

Su primer paso fue dividirse las tareas fundacionales como arrendar casas para las escuelas y facultades, establecer planes de estudio, organizar el plantel de profesores e iniciar la matrícula, mientras que se tramitaba la incorporación de los estudios a la Universidad Nacional Autónoma de México, todo lo cual se consiguió en pocos meses porque el anhelo de los jaliscienses de contar con una universidad libre se tradujo en hechos concretos. Hubo donaciones para instalar, aun con mucha modestia, escuelas y oficinas. Lo más granado del profesorado de la antigua Universidad se enlistó para enseñar en la Universidad Autónoma con renuncia total de sus honorarios; médicos, abogados, arquitectos, químicos y odontólogos de prestigio dieron clases en sus propias clínicas y laboratorios y otros donaron o prestaron sus bibliotecas privadas a las facultades, de manera que muy pronto fue evidente que el nivel de estudios de la universidad "pobre" era más elevado que el de los Institutos Socialistas que recibieron, acrecentado con edificios y presupuesto, el anterior patrimonio universitario.

Ante esta situación, el gobernador Topete y Julio Acero, Director de Educación Superior, se propusieron bloquear la legalidad de los estudios. Acero firmó un comunicado que decía que el Estado "no prohijaría planteles formados por particulares en mengua de la soberanía local" y que "La Universidad Nacional no puede rectamente autorizar facultades fuera de su seno y dentro de los Estados y si lo hiciere éstos legalmente podrían negar toda validez a los estudios consiguientes", a lo que la Autónoma respondió, ley en mano, que el Estatuto de la Universidad Nacional autoriza, en su artículo 3º., "la incorporación de planteles" y el Reglamento de Incorporaciones, artículo 1º., establece que "se considera incorporada la enseñanza impartida por la UNAM dentro o fuera de ella.

La Universidad otorga a los certificados que acrediten dicha enseñanza incorporada la misma validez, consideración académica y efectos legales que otorga a los suyos propios". Y en su artículo tercero dice: "Puede ser materia de incorporación la enseñanza que impartan planteles educativos, oficiales y particulares, del Distrito Federal, Territorios y Estados de la República".

La Universidad Autónoma, incorporada desde un principio a la UNAM, contó en todo momento con el respaldo legal de sus títulos y estudios, prolongándose por años el empeño de Julio Acero en desconocer como legal el ejercicio profesional de las generaciones de autónomos que comenzaron a ejercer su profesión con títulos de la Universidad Nacional. El propio presidente Cárdenas y Plutarco Elías Calles, a quienes Acero acudió en busca de respaldo a su cerrazón, no dieron paso en contra de la ley.
Los primeros estudiatnes practicaron en laboratorios privados

El periódico universitario "Voz nuestra" de octubre de 1938 consignó que Manuel Gómez Morín y después Fernando Ocaranza, rectores hasta 1934 el primero y su sucesor el segundo en la Universidad Nacional, comprendieron el interés que para la cultura nacional tenía apoyar la causa de la autonomía universitaria por la que se batallaba en Jalisco, por lo que la apoyaron. Fue Gómez Morín "quien promovió la reforma del Reglamento de Incorporaciones para hacer posible la incorporación de centros de enseñanza superior en los Estados. Al señor Rector Ocaranza y al Secretario don Angel Caso correspondió otorgarnos el primer acuerdo de incorporación", que por cierto gestionó personalmente Carlos Cuesta Gallardo. El siguiente rector de la UNAM, Luis Chico Goerne, inspeccionó personalmente en Guadalajara la Universidad y le otorgó incorporación permanente.

El primer rector de la Universidad Autónoma de Occidente fue el licenciado Agustín Navarro Flores, bajo cuyo mandato se organizaron las primeras facultades. El día 5 de mayo nombraron Director de la Escuela de Jurisprudencia al Lic. Alberto G. Arce; el día 15 fueron designados como Director y Secretario de la Escuela de Medicina los doctores Adolfo Saucedo y Esteban Cueva Brambila; el doctor Agustín Hernández fue el primer Director de Odontología; el ingeniero Luis Ugarte lo fue de Ingeniería y la profesora María Villanueva asumió la dirección de la Preparatoria.

Como se dijo, los más connotados profesionistas de cada carrera formaron la nómina de profesores, sin cobrar y facilitando instrumentos de enseñanza. Más aún, muchos de ellos fueron hostilizados por los organismos oficiales en su ejercicio profesional y despedidos los que tenían cargos en el gobierno, como los doctores Rafael Moreno Castañeda, Cristino Sendes, Salvador Urzúa e Hilarión Hernández Camacho, así como el benemérito científico, presbítero Severo Díaz, Director del Observatorio Meteorológico del Estado.

En su primer informe de 1936, el Rector Agustín Navarro Flores dijo que aquella obra universitaria estaba en marcha "porque los profesores secundaron a los estudiantes" y el doctor Cueva Brambila dijo, al concluir el curso de la Facultad de Medicina: "Estos nuevos alumnos, con su juventud y rebeldía hacia lo ruín, nos han dado un bello ejemplo. Por eso los hemos secundado...". Era el justo reconocimiento de la intelectualidad de Jalisco al puñado de valerosos estudiantes que se mantuvieron unidos en torno a Carlos Cuesta, los hermanos Angel y Antonio Leaño, Dionisio Fernández y demás dirigentes de la Federación de Estudiantes de Jalisco que habían puesto freno al operativo de comunización de México implementado por Calles y Cárdenas a través de la educación.

Pero recordemos palabras textuales del primer informe del Rector Navarro: "Como no había dinero para pagar a los profesores que atendían las facultades y dependencias todos renunciaron unánimemente al sueldo... los Directores, el Rector y demás funcionarios aceptaron trabajar y desempeñar sus puestos en forma absolutamente gratuita... Los médicos, los químico-farmacéuticos y otros ofrecieron espontáneamente sus magníficos laboratorios particulares para las prácticas de los alumnos de la Universidad, dado que ésta no contaba con elementos para comprarlos... los médicos ofrecieron sus hospitales particulares para las prácticas de los estudiantes de Medicina porque el gobierno local se negó a facilitar el Hospital Civil...". Y así sucesivamente.
Ambulancia de la Facultad de Medicina en los primeros años


"No podemos vanagloriarnos -dijo también Navarro Flores- de haber consumado una obra perfecta. Ni siquiera podríamos afirmar que la Universidad Autónoma de Occidente carece de todos los defectos de toda obra nueva; pero sí podemos asegurar que tanto el profesorado como los alumnos están animados de los más buenos deseos de mejorar cada día nuestra institución, que estamos dispuestos a defender nuestra obra cueste lo que cueste; sí podemos decir que en Guadalajara, la capital del Estado más culto de la República, los estudiantes libres tendrán su Universidad sosteniendo los principios básicos de la Libertad de Cátedra y Autonomía.

La Iglesia Católica, en contra de lo que entonces aducía el gobierno, nunca tuvo injerencia en el movimiento contra la enseñanza socialista ni en la fundación de la Universidad, cuyos dirigentes se mantuvieron, como hasta la fecha, fuera de influencias políticas o religiosas. En lo individual algunos clérigos expresaron su solidaridad y simpatías, como el canónigo Manuel Diéguez, en cuya vecindad parroquial de San José de Gracia estuvo la primera sede universitaria y varios más que impartieron cátedra.

Aun así la persecución estatal continuó y año con año, desde los treintas y hasta los cincuentas, muchas manifestaciones del FESO y de los sindicatos, particularmente cada 1º. de mayo, concluían con asaltos destructivos, apedreamientos y disparos contra los edificios de la Autónoma, con saldo de heridos, sin que jamás se hubiere castigado a nadie.

Se fundaron sucesivamente la Facultad de Ciencias Químicas, la Preparatoria Femenil y la Facultad de Comercio y Administración que continuaron, con las antes citadas, como planteles de la Universidad Autónoma durante cerca de veinte años.

Aplicacion soportada por Sistemas de Inteligencia y Gestión Universitaria Estratégica © Copyright 2006. Esta obra y las características de la misma, son propiedad de la Universidad Autónoma de Guadalajara A.C. Guadalajara, Jalisco, MÉXICO. Información Legal