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Martes, 19 de Septiembre del 2017

ACERCA DE LA UAG - Reseña Histórica

Veinte años después

En 1956 emprendía la Universidad un serio autoanálisis que revelaba la necesidad de reformas importantes, al mismo tiempo que permitía valorar en su justa dimensión las circunstancias específicas en que la Universidad vivía y que hacían favorable su desarrollo y progreso. Se contaba con una administración estable y centralizada, con un cuerpo de profesores de los que muchos seguían sin cobrar un céntimo por sus servicios, pero con tanta generosidad como espíritu de superación, con un cuerpo estudiantil dinámico y participativo del gobierno universitario y, en fin, con una auténtica autonomía universitaria.
En 1956 la FEJ apoya el lanzamiento de Plan de Desarrollo

Estas condiciones proporcionaron la base estructural que permitiría estructurar un Plan Maestro de Desarrollo bajo los siguientes objetivos:

a) Dar a la Universidad unidad orgánica para convertirla en una verdadera comunidad universitaria.
b) Revisar, actualizar y perfeccionar programas de estudios.
c) Reformar y perfeccionar el sistema administrativo.
d) Mejorar a un alto nivel y en corto tiempo la calidad académica del profesorado.
e) Perfeccionar los criterios de admisión y los servicios de bienestar estudiantil.
f) Aumentar los recursos financieros y buscar una sana política institucional.
g) Mantener fluida y constante comunicación con la comunidad y, por último,
h) Adquirir plena capacidad para cumplir satisfactoriamente con la misión asumida.

El 21 de abril de 1956, el segundo Rector de la UAG, Dr. Fernando Banda, junto con el Lic. Manuel Calvillo, Director de las Escuelas Incorporadas, enviado en representación del Dr. Nabor Carrillo Flores, en aquel tiempo Rector de la UNAM, colocaron la primera piedra de la Ciudad Universitaria, Primera Sección, donde actualmente se encuentra el Instituto de Ciencias Biológicas.

De 1965 a 1973 se cumplieron plenamente los objetivos de la Primera Etapa del Plan Maestro. La Ciudad Universitaria Autónoma, cuyas obras de construcción se habían iniciado en 1968, fue inaugurada el 30 de abril de 1970, por el tercer Rector, Dr. Luis Garibay Gutiérrez. Ese mismo año, la UAG también inauguró la Preparatoria Varonil.

En 1972, quedaron concluidas las obras de la Preparatoria Femenil, complejo educativo construido dentro de la más moderna arquitectura. También en este año el Consejo Universitario aprueba un nuevo y más ambicioso programa para elevar los niveles de la enseñanza y la práctica de la medicina. Para ello se construyó en ese año el Hospital Escuela "Dr. Angel Leaño", instrumentado con el equipo más eficiente y moderno que es orgullo de la ciudad.

Completada la primera etapa de Plan Maestro, con realizaciones más amplias de las originalmente planeadas, en 1973 la UAG comienza los trabajos de la Segunda Etapa del Programa General de Desarrollo.

Dicho programa comprende al mismo tiempo reformas fundamentales a sus sistemas académicos y administrativos, así como la construcción de un gran conjunto de instalaciones físicas y la adquisición de instrumentación moderna y suficiente, para el área de la salud.

Esencialmente esa Segunda Etapa está dedicada a satisfacer las necesidades del área biomédica, puesto que una parte considerable de la población estudiantil de la UAG pertenece a ella.

La Universidad tenía conciencia, además, de la urgencia de abrir sus puertas a la influencia del ambiente externo regional, nacional y mundial. Cada año eran más numerosos los grupos de profesores y alumnos que acudían a la UAG procedentes de todos los rumbos del país y del extranjero y cada vez mayor la necesidad de establecer comunicación con universidades de esas zonas o continentes. Y así se procedió.

El primer paso fue gestionar acuerdos de cooperación con quince universidades de los Estados Unidos y otras tantas de América Latina, para obtener asesoría y oportunidades de capacitación de catedráticos, así como para intercambiar ideas y experiencias y estimular el perfeccionamiento de los recursos propios. Además se multiplicaron las relaciones con las universidades mexicanas y en particular con la Universidad Nacional Autónoma de México.

Se estableció una biblioteca central de diseño horizontal con libros directamente accesibles para los estudiantes, considerándola el eje de la vida académica de profesores y estudiantes. Se creó la Escuela de Biblioteconomía para capacitar a su personal y el de las bibliotecas supervivientes que ahora existen. Con estas bibliotecas se liberó al alumno de la tutoría magisterial excesiva y se alentó su participación activa en el proceso educativo.

Se creó una Oficina de Desarrollo con un programa para establecer relaciones sanas entre la universidad y su comunidad, convenientes a nuestra realidad. Culminó con la institución del Consejo de Directores a través del cual un grupo de relevantes empresarios y líderes sociales se une a la Rectoría para asesorar la correcta marcha educativa, respaldarla financieramente y defenderla de factores hostiles.

Al Consejo, que preside el señor José Represas, corresponde mantener relaciones permanentes con las comunidades nacional y regional, promoviendo condiciones favorables y el apoyo adecuado para que la Universidad cumpla con su elevada misión sociocultural. Trae a ésta el pensamiento y las experiencias de los distintos sectores de la comunidad, constituyendo un puente permanente de comunicación entre la Universidad y el pueblo. Al mismo tiempo informa a la sociedad de lo que la Universidad significa y de sus propósitos, aspiraciones y servicios; la protege contra presiones externas y vigila su buena marcha, asesorándola en sus intervenciones, revisando sus programas de estudios y proyectos de expansión, y alentando constantemente el perfeccionamiento institucional y la adecuación de sus actividades a las necesidades del país. Se equivocaron rotundamente quienes temían que los hombres de empresa intentarían hacer de la Universidad un instrumento al servicio de su propia clase social, porque esto no ha ocurrido y, por el contrario, de ellos han partido iniciativas valiosas que dan mayor perspicacia a los servicios sociales universitarios, y reclaman una atención mayor a las clases desamparadas.

Con el apoyo de la Fundación Ford se estableció desde 1963 una relación especial con doce universidades norteamericanas para establecer y coordinar programas bilaterales de cooperación académica. Su colaboración ha sido entusiasta y valiosa, sin comprometer en absoluto nuestra dignidad y autonomía y mucho menos, como dicen los detractores, pretender algún vasallaje de parte mexicana. Resultado final de esa relación es que han pasado a la fecha por las aulas de la Universidad Autónoma aproximadamente doce mil estudiantes norteamericanos que se han graduado como médicos cirujanos. Hace diez años el rector Antonio Leaño recibió del presidente George Bush la presea a la Herencia Hispánica en el área cultural por tan enorme contribución jalisciense a la preparación profesional de la juventud norteamericana.

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